La asignatura propone un punto de encuentro entre las dos vertientes fundamentales de la carrera de Letras (los estudios lingüísticos y literarios) a partir de la articulación de contenidos que ponen en foco la problematización de sus diversos objetos de estudio (la norma y el canon, la obra y el autor, el texto y sus lenguas) desde los procesos de fijación y variación de los que son susceptibles en su devenir histórico. De este modo, se propone integrar la dimensión empírica, teórica e historiográfica tanto en el estudio de la historia de la lengua como en lo que hace al devenir de la creación literaria y sus procesos de génesis, recuperando la reflexión sobre cómo editar textos y sobre qué es lo “publicable”, fundacional en relación con la Filología y renovada en las actuales condiciones de producción y circulación.

Esta confluencia, necesariamente, debe darse entre corrientes y prácticas que hacen forzoso el sustraerse a la compartimentación discreta de las especialidades. Por ello, se integran en el programa contenidos relativos al trabajo sobre la lengua y la literatura atravesados en ambos casos por la historia, sus prácticas, su materialidad y agentividad, presentando líneas de trabajo y enfoques teórico-metodológicos en las antípodas de cualquier sesgo inmanentista (sea esta inmanencia la de la obra o la de la langue). De este modo, los archivos de la lengua y de la literatura se superponen e intersectan: a partir de un enfoque sobre la historia de la lengua que considera como componente necesario y no meramente anecdótico la historiografía lingüística y su relación con la historia política y cultural, es posible leer en las huellas materiales de la creación literaria los movimientos de extranjería, apropiaciones y desposesión que la literatura puede efectuar en el habla de una comunidad imaginada.