La tecnica como ideologia- Habermas

Jürgen Habermas (1986). Ciencia y técnica como ideología. Tecnos: Madrid. Resumen.

Habermas muestra cómo la ciencia y la técnica se conforma en una nueva ideología, según la sociologia marxista . Una ideología que encubre con un velo los procesos de dominación social. La ciencia y la técnica están unidas al crecimiento económico dentro del sistema capitalista de producción. El engaño que producen está en la creación de lealtades a cambio de un supuesto bienestar de vida. La nueva ideología despolitiza a la masa trabajadora y la arrastra al conformismo que genera el incremento en el ingreso económico. El problema se agudiza ya que esta ideología privilegia el sistema de acción racional respecto a fines y deja en un segundo plano al ámbito  simbólico.

El autor retoma el concepto de racionalización de Weber, que define como el sometimiento de los ámbitos sociales a los criterios de la decisión racional; así mismo la racionalización implica la industrialización del trabajo social que penetra en todos los ámbitos de la vida como la urbanización de la sociedad, la tecnificación del tráfico social y la comunicación. Se trata de implantar un tipo de acción racional con respecto a fines que es en sí mismo una forma de control, que también puede entenderse como dominio.

La racionalidad política es diferente a la orientada a fines, ésta busca la correcta elección entre estrategias, la adecuada utilización de tecnologías y la pertinente instauración de sistemas. La racionalidad política buscaría el bien de muchos y no sólo un fin específico para algunos, o del mercado, etc. Esta racionalización de la sociedad se ha generado por la institucionalización del progreso científico y técnico. Es decir la ciencia y la técnica han tomado un lugar físico y simbólico en todos los ámbitos sociales. Se busca que las instituciones sean más racionales lo que supone que se apoyen el avances de la ciencia y la técnica para mejorar sus procesos.   Cuando la acción social se racionaliza se vive una secularización, el abandono de las prácticas y creencias tradicionales por lo tanto la vida diaria ya no gira alrededor de la cultura o la tradición.

Marcuse critica a Weber y concluye que el concepto de razón técnica puede ser ideología ya que la técnica es una forma de domino sobre la naturaleza y los hombres, un dominio metódico, científico calculado y calculante.

Habermas critica la visión de Marcuse, pues si la técnica implica un dominio determinado por los intereses de clase y por la situación histórica, la emancipación de la técnica debe darse a partir de una revolución. Si la técnica pudiera reducirse a un proyecto histórico, tendría evidentemente que tratarse de un proyecto de la especie humana en su conjunto y no de un proyecto históricamente superable.

Habermas asegura que la alternativa a la técnica existente, el proyecto de una naturaleza como interlocutor en lugar de cómo objeto, hace referencia a una estructura alternativa de la acción: a la estructura de la interacción simbólicamente mediada, que es muy distinta de la de la acción racional respecto a fines. Pero esto quiere decir que esos dos proyectos son proyecciones del trabajo y del lenguaje y por tanto proyectos de la especie humana en su totalidad y no de una determinada época, de una determinada clase o de una situación superable.

La técnica no es algo ajeno al individuo, no sólo es resultado de la acción racional con respecto a fines. Si la técnica existe es porque fue creada y es parte de la cultura, que proyecta una totalidad histórica del mundo. En este sentido la técnica es parte del mundo y de su cultura y por lo tanto no puede ser vista como una forma de dominación.

Habermas platea una propuesta alterna a la de Marcuse, que, como ya dijo podría ser superada históricamente se trata de la acción comunicativa: interacción simbólicamente mediada. Se orienta de acuerdo con normas intersubjetivamente vigentes que definen expectativas recíprocas de comportamiento y que tienen que ser entendidas y reconocidas, por lo menos por dos sujetos agentes. Las normas sociales tienen sanciones a las cuales se objetiva la comunicación lingüística. La validez de las reglas técnicas solo se funda en la intersubjetividad del acuerdo sobre intenciones y sólo viene asegurada por el reconocimiento general de obligaciones. La violación a la regla tienen sanciones, tales sanciones tienden al fracaso. El aprendizaje de las reglas de la acción racional con respecto a fines provee de disciplina que representan las habilidades, la internalización de normas de comportamiento dota de disciplina. Las habilidades ayudan a resolver problemas mientras que las motivaciones nos permiten practicar la conformidad con las normas.

Para el análisis Habermas propone un esquema que divido en mundo simbólico del mundo formal, a uno lo llama marco institucional de la sociedad o del mundo cultural donde se llevan a cabo relaciones simbólicas y por el otro lado está la acción racional con respecto a fines que es todo el aparato politico- partidario estatal y económico. Si las acciones pertenecen al marco institucional simbólico estas se rigen por expectativas de comportamiento,  y sanciones por el contrario si la acción se refiere a la acción racional las prácticas se determinan por modelos de acción estratégica. De esta forma se puede formular el concepto weberiano de racionalización.

La ciencia y la técnica no son aceptadas con el mismo éxito en todas las sociedades. Existen  culturas tradicionales definidas como aquellas que se rigen por el mito, o la religión y existe una forma de dominación de alguien que controla los medios de producción sobre el que los trabaja. En estas culturas se genera cierta resistencia a la innovación tecnológica. Solo después que el sistema de producción capitalista dota al sistema económico de un mecanismo regular, que asegura el crecimiento de la productividad no exento de crisis pero con continuidad, queda institucionalizada la introducción de tecnologías y de estrategias, así se institucionaliza la innovación en cuanto tal. Por lo que el capitalismo es el sistema económico donde la tecnología encontró su potencialización ,por que su racionalidad es formal apegada a la acción racional y no a la simbólica. Es decir, se da la  instauración de un mecanismo económico que garantiza la ampliación de los subsistemas de acción racional (el económico y el político) y por la creación de la legitimación económica . A este proceso Max Weber lo llama racionalización.

El capitalismo integra el ámbito simbólico y cultural . Ofrece una legitimación del dominio, que puede ser buscada en la base que representa el trabajo social mismo. La institución del mercado, en el que los propietarios privados intercambian mercancías, con personas privadas que carecen de propiedad , intercambian como única mercanía su fuerza de trabajo.

Con la categoría de la reciprocidad,  esta ideología  sigue convirtiendose en base de la legitimación  de la acción comunicativa. Pero el principio de reciprocidad es ahora principio de organización del proceso de producción y reproducción social del mismo. Las legitimaciones antes reinantes son sustituidas por las ideologías, ideologías cargadas de ciencia y que se justifican, incluso de modo  crítico.

A partir del siglo XIX se presenta un proceso llamado cientifización de la técnica resultado de la presión institucional para elevar la productividad en el trabajo a partir de la introducción de nuevas técnicas.   Uno de los momentos importantes se da en la asociación de la investigación industrial nacida por encargo del  Estado mismo, que fomenta el progreso técnico y científico en el ámbito de la producción  (en general de armamentos y otros) que luego se distribuyen sus  resultados entre los civiles.  La ciencia y la tecnología se convirtieron en la primera fuerza productiva legitimada .

La ideología  de la ciencia y la técnic, ) disocia la auto comprensión de la sociedad del sistema de referencia de la acción comunicativa y de los conceptos de la interacción simbólicamente mediada y los sustituye por un modelo científico. En la misma medida, la auto comprensión culturalmente determinada por la vida social , se sustituye  por la auto cosificación de los hombres bajo las categorías de acción racional con respecto a la búsqueda de fines .

El desarrollo técnico y científico poco a poco se disocia de la acción comunicativa y del ámbito simbólico constituyendo al hombre como parte de la maquinaria. El peligro está en que la tecnocracia sirve como ideología para una política dirigida a la resolución de tareas técnicas que pone en segundo plano a las tareas prácticas, ; algunas pueden erosionar el marco institucional.

Las sociedades industriales parecen dirigirse a un control del comportamiento a traves de  estímulos mas  que  por normas. Habrá un momento donde la diferencia entre acción racional con respecto a fines e interacción desaparezcan de las ciencias del hombre y de su conciencia. La fuerza ideológica de la tecnocracia queda demostrada al encubrir esto.Algunas consecuencias negativas de la tecnocracia son:

  • La racionalidad política se elimina y sólo se buscan la satisfacción de necesidades, la búsqueda de satisfactores superfluos y el incremento en la retribución monetaria.
  • La ética pasa a un segundo punto y la producción y el desarrollo científico y tecnológico pueden existir sin la censura ética. Colocando a los críticos en el plano de  enemigos anacrónicos del avance y el progreso.
  • Mistifica , manipula  el lenguaje  el lenguaje.
  • Desaparece el interés por las personas y se fomenta el deseo de adquisición de nueva tecnología.

En este proceso se lleva a cabo una fetichización de la ciencia y la técnica, es decir, que se les otorga un poder que no tienen. La ciencia y la técnica obtienen el poder de influir en todos los procesos de la vida social, ajustándolos a sus necesidades, de esta manera garantizan su reproducción y multiplicación. La vida se vuelve un ejercicio de acumular tecnología y objetos , y de dejarse llevar por la voz del experto científico. Dejando de lado el ámbito simbólico y cultural.

Habermas considera que los jóvenes deberian cambiar la lógica de la dominación de la ciencia y la técnica, aunque deberían ser conscientes de no ser los primeros interesados en llenarse de tecnología y empaparse del discurso tecno-científico. De no negar  la cultura precedente e  interesarse en  conocer nuevas formas de socialización alternativas a las vigentes. La técnica surge pero no lo es,  una panacea del desarrollo personal ya que su uso no requiere de formación alguna y sí,  otorga un status especial a quién la utiliza.

 

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